miércoles, 22 de febrero de 2012

'The dark side of the moon'


Empezar el blog con un disco como este, es difícil, pero así como la música me dio las ganas de hacer esto, 'The dark side of the moon' fue el motor que impulsó y despertó mi inconsciente colectivo.




Desde la portada, hasta el fin del disco, estamos en presencia de un trabajo netamente conceptual sobre el ser humano y la locura, algo parecido como en el libro de M. Focualt,  'Historia de la locura en la época clásica', lo trata desde varios puntos de vista.



Si bien, a mi parecer, este es el mejor disco de Floyd, su anterior placa, 'Meddle', fue el punto de inflexión musical de la banda, de lo psicodélico a lo progresivo. De las melodías y paisajes musicales de larga duración, a algo más certero y con un concepto más 'uniforme'.
Empecemos con la ficha técnica.
Este disco fue grabado en los Abbey Road Studios, en dos sesiones de 1972 y 1973, con la ayuda de Alan Parsons como jefe técnico.
El LP original, consta de dos caras de cinco pistas cada uno. Fue también innovador el uso de nuevas tecnologías, loops, sintetizadores, cross-fades entre pista y pista; y grabaciones multipista.


Los loops (varios samples sincronizados), fueron utilizados entre las pistas para formar una conexión entre las mismas, logrando que, fuera en realidad, solo una pieza de 42:59 minutos.


Si bien siempre fue característico de la banda la manipulación y el bien uso de las tonalidades vocales, en 'The dark side of the moon' llegó a su punto más alto. David Gilmour y Richard Wright, tienen una habilidad para armonizar sus voces que se destaca demasiado, y que junto a los efectos de reverb, flanger y la utilización de el doubletracking, se pudo profundizar y explotar al máximo esa cualidad.





El disco empieza con 'Speak to me', un instrumental de 1:10 de pura experimentación. Le sigue 'Breathe', la primer 'canción' del álbum, donde se ve claramente el énfasis de la banda con la presente amenaza de la locura.

'On the run', otro instrumental plagado de sintetizadores y un hi-hat de Nick Mason constante que le da introducción a 'Time', uno de los temas más significativos de este disco.

En 'Time', vemos el análisis de la locura, el hombre, sus ambiciones y como el tiempo puede controlar a uno aferrándose a los aspectos más materialistas de la vida.
La primera parte de esta obra termina con 'The great gig in the sky', algo así como 'El gran concierto en el cielo'. Si bien no es un instrumental, es una pieza que comienza con el piano de R. Wright y unas palabras de Waters:


"Y yo no tengo miedo de morir en cualquier momento, lo voy a hacer.

No me importa. ¿por qué debo tener miedo de morir?
No hay ninguna razón para ello, te tienes que ir alguna vez. "

"Si usted puede oír este susurro que te estás muriendo."

"Nunca dije que tenía miedo de morir."

Seguido de una voz que despierta y emociona al zombie más frío del mundo. Esa voz es de Claire Torry, que tiene una historia aparte con la banda que no viene al caso.
Vamos al lado B del disco y nos encontramos con el sonido de una caja registradora. 'Money' habla de el consumismo de ser humano, demostrado, muy irónicamente. Acá vemos ya a la banda en conjunto, un bajo con un riff inolvidable, una batería armoniosa que luego estalla en el solo de sáxo de Dick Parry, un Gilmour en todo su esplendor y esa Stratocaster única.
Llega 'Us and them', con una clara posición de Gilmour hacia el etnocentrismo, en contra del individualismo del ser humano en la cultura. Musicalmente, es excelente. Es una costumbre en Floyd encontrar estas atmósferas únicas, donde sin saber la letra, te eriza la piel tanta belleza.
'Any colour you like', es otro instrumental que relaja a uno mismo, y termina con un sintetizador al mango dándole lugar a, quizás, la canción 'bandera' de este disco.
Solo el título te da la idea central de este concepto, hablamos de 'Brain damage', donde se habla, justamente de la locura como enfermedad, del 'otro yo'. Por primera vez se cita al nombre del disco, en la frase:



"Y si la presa se rompe con muchos años de antelación.
Y si no hay sitio sobre colina.

Y si tu cabeza explota también con oscuros presagios.

Nos veremos en el lado oscuro de la luna."



Al final de la crítica, daré mi opinión personal sobre este tema.

Bueno, después de 'Brain damage', cierra el disco con una canción con cierto misticismo, llamada 'Eclipse'. Demuestra desde lo musical como un levante de ánimo y de auto crítica en el oyente en la manera de ver las cosas, como tomarlas, que hay cosas efímeras, que hay cosas con más valor, pero que muchas de esas no la podemos ver por el 'lado oscuro de la luna', o sea, la demencia.




Desde el comienzo, hasta el minuto 42:59, estamos en presencia de la belleza musical, progresiva y filosófica más elemental que se haya visto en estas tierras.



Siempre los más avanzados, la vanguardia al frente, conflictivos con ellos mismos, Pink Floyd (en todas sus etapas) dió el ejemplo de la locura como revolución. Syd Barrett fué el claro ejemplo de esto.
Tengo como concepto que todas las personas en este mundo estamos locas. Las vueltas de la vida y las diferentes personalidades hacen que luego cada uno de nosotros seamos conservadores y seguir el estándar del sistema, o ser revolucionarios, e ir contra lo establecido.
Por eso es que 'Brain Damage' es tan significativo. Todos alguna vez, necesitamos de una catarsis para darle riendas a esa locura. Y obviamente, un cable a tierra que de ese empuje para estar 'mejor'.


Bueno, esto es nuevo para mí, tengo ansias de hacer algo al respecto con lo poco que se y aprendo día a día de la música. Se aceptan críticas constructivas, todo sirve para aprender. A los que les gusta la banda, les pido consideración, es lo primero que hice y se que analizar un disco de estos mostros es un quilombo. Y al que no le guste Floyd, sinceramente, que vuelva a nacer.




1 comentario:

  1. Me encanto, excelente crítica, redacción. Fuiste conciso al grano y te explayaste sin irte por las ramas.
    Ademas me encanto el diseño e.e
    Sos groso.

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